Verifactu 2027: las fechas definitivas y qué tienes que hacer antes
Por Fernando Bermúdez · Socio · Tecnología y sistemas

Verifactu será obligatorio el 1 de enero de 2027 para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto de obligados tributarios, autónomos incluidos. Son las fechas que fijó el Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre, el segundo aplazamiento de la norma. Si tienes una SL, te quedan pocos meses.
Por qué hay tanta confusión con las fechas
Porque se han movido dos veces. El calendario original decía 1 de enero de 2026 para sociedades y 1 de julio de 2026 para el resto. El Real Decreto-ley 15/2025, publicado en el BOE el 3 de diciembre de 2025, retrasó todo el bloque un año exacto. Muchos artículos que siguen circulando por internet —y muchos comerciales de software— continúan citando las fechas viejas.
El efecto práctico de este baile es que medio tejido empresarial ha decidido que «ya lo miraré», y se ha quedado sin mirarlo. Es exactamente lo que pasa con todas las obligaciones que se aplazan: el segundo aplazamiento raramente trae un tercero.
Las fechas que cuentan ahora
- 1 de enero de 2027 — contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades: SL, SA, cooperativas y demás personas jurídicas. Si facturas a través de una sociedad, esta es tu fecha.
- 1 de julio de 2027 — el resto de obligados tributarios: autónomos y profesionales que tributan por IRPF. Seis meses más de margen, no un año.
- El criterio es la forma jurídica, no la facturación. Una SL pequeña entra en enero de 2027; un autónomo con mucha más facturación, en julio.
Los fabricantes de software tuvieron un plazo anterior e independiente: sus productos ya debían estar adaptados. Si tu proveedor todavía no habla del tema en el verano de 2026, es una señal a tener en cuenta.
Qué te obliga exactamente
El núcleo de la norma es que el programa con el que facturas tiene que generar, para cada factura, un registro inalterable y encadenado con el anterior, de forma que nadie pueda borrar ni modificar una factura a posteriori sin dejar rastro. A partir de ahí hay dos maneras de cumplirlo:
- Modalidad VERI*FACTU: el programa envía los registros de facturación a la Agencia Tributaria automáticamente, en el momento de emitir. A cambio, las exigencias sobre tu sistema son más ligeras, porque Hacienda ya tiene la copia.
- Modalidad no verificable: no envías nada de forma automática, pero entonces el sistema debe cumplir requisitos más estrictos de firma, registro de eventos y conservación, y tienes que poder demostrarlo si te lo piden.
Para la inmensa mayoría de pymes, la modalidad VERI*FACTU es la que da menos trabajo y menos riesgo. La decisión, sin embargo, te la suele marcar el programa que usas, no tú.
Qué conviene hacer estos meses
- Haz la lista real de por dónde salen facturas. No es solo el ERP: hay empresas que emiten desde el TPV de la tienda, desde la tienda online, desde un Excel para cuatro clientes especiales y desde el programa del gestor. Cada vía tiene que cumplir.
- Pregunta por escrito a tu proveedor de software si el producto está adaptado, en qué versión y en qué modalidad. Que te lo digan por correo, no por teléfono.
- Mira los agujeros: la tienda online y las hojas de cálculo son los dos puntos donde la mayoría de pymes descubren que no cumplen.
- Decide si aprovechas el viaje. Si igualmente tienes que tocar el circuito de facturación, es el momento de automatizarlo en vez de solo ponerlo al día.
La oportunidad que casi todo el mundo deja pasar
Adaptarse a Verifactu se puede hacer de dos maneras. La primera es cambiar el programa por lo mínimo imprescindible, pagar la licencia nueva y seguir picando facturas a mano exactamente igual que hasta ahora: cumples la ley y no ganas nada. La segunda es aprovechar que tienes que abrir el capó para dejar el circuito conectado de punta a punta —facturas que entran solas, se leen, se validan y se registran— y salir de ello con menos trabajo del que tenías antes.
El coste de la segunda opción no es mucho más alto que el de la primera, porque el trabajo de análisis es el mismo. Lo explicamos con números en cómo automatizar facturas con IA.
Preguntas frecuentes
- ¿Verifactu se volverá a aplazar?
- Nadie lo puede garantizar, pero planificar contando con un tercer aplazamiento es una apuesta cara: si no llega, te quedas sin margen para adaptarte y con el proveedor colapsado. La lectura razonable es trabajar con las fechas del BOE y agradecer el aire si vuelve a moverse.
- Soy autónomo y facturo poco. ¿También me obliga?
- Si usas un programa informático para facturar, sí, a partir del 1 de julio de 2027. La norma prevé casos muy concretos de exclusión, pero el criterio general no es el volumen de facturación: es si facturas con software.
- ¿Y si hago las facturas con Word o Excel?
- Este es el caso que más sorprende a la gente. Una plantilla de Excel no cumple los requisitos de inalterabilidad y encadenamiento, así que llegado el momento tendrás que pasar a un programa que sí los cumpla. Vale la pena mirarlo con tiempo, porque suele ser el cambio que más trastoca el día a día.
- ¿Qué pasa con el País Vasco y Navarra?
- Tienen normativa foral propia —TicketBAI y equivalentes— con sus propios calendarios. Si facturas desde allí o tienes actividad, el marco que te aplica no es este.
- ¿Hay que cambiar de programa de facturación?
- No necesariamente. Muchos programas se han adaptado con una actualización. El primer paso siempre es preguntárselo al proveedor; solo si la respuesta es que no lo tendrán, toca buscar alternativa. Cambiar por cambiar suele salir caro.
- ¿Verifactu y la factura electrónica obligatoria son lo mismo?
- No, y se mezclan constantemente. Verifactu regula cómo tu programa registra las facturas que emites. La factura electrónica obligatoria entre empresas viene de la ley Crea y Crece y regula en qué formato se intercambian las facturas. Son dos obligaciones distintas, con calendarios distintos, y ambas empujan hacia el mismo sitio: facturación digital y estructurada.
Si quieres que te digamos por dónde sales de facturas y qué te falta, cuéntanos tu caso. Trabajamos con pymes de la zona: mira qué hacemos en Girona o en Olot y la Garrotxa.